20260701. CMMedia entrevista a Abelardo García sobre la adaptación del campo a las nuevas condiciones climáticas.
Transcripción del programa «Castilla-La Mancha despierta» del 1 de julio de 2026, emitida por el canal autonómico de TV en Castilla-La Mancha, en el intervalo 2:00:20 a 2:10:00 con una entrevista a Abelardo García sobre la adaptación del campo a las nuevas condiciones climáticas.

Presentadora (PR)
10 y 10 minutos de la mañana. Nuestra región es tierra de vino, de aceite y de cereal. Tres cultivos que forman parte del paisaje, de la economía y también de nuestra identidad. Yo hoy hablamos de algo preocupante porque estos productos podrían cambiar debido al cambio climático. El nuevo clima está alterando algunas de las condiciones que durante décadas han permitido cultivarlos de ese modo y aquí.
Más calor, menos agua y sobre todo fenómenos extremos cada vez más frecuentes. La pregunta de hoy en «Eco-despierta» es, ¿podría afectar esto a la calidad de nuestros alimentos o peor, podríamos llegar a perder en el futuro parte de aquello que hoy es una de nuestras señas de identidad? Bueno, pues lo vamos a ver porque si hay un cultivo especialmente ligado al clima, ese es la vid. La temperatura influye directamente en la maduración de la uva y en características tan importantes como es el azúcar, la aridez o los aromas.
Pues bien, diversos estudios advierten que el aumento de las temperaturas podrían hacer que algunas zonas tradicionales de cultivo sean cada vez menos adecuadas para determinadas variedades de uva. Eso no significa que vaya a desaparecer el vino, pero sí que podrían cambiar algunas variedades o técnicas y esto afectar directamente a su calidad. Una calidad, recordemos, que nos caracteriza y que nos permite exportar nuestros vinos a países de todo el mundo. Pero no sólo el calor. Otro de los grandes desafíos es el agua.
Cada vez más investigaciones apuntan al aumento de la aridez de nuestro territorio y a una mayor demanda de agua. Cultivos mediterráneos también, tan importantes como el olivar o los cereales, pues se están viendo afectados porque ya lo saben, las sequías son más frecuentes y las temperaturas más altas. Y esto pues hace que las plantas sufran más estrés y que resulte incluso mucho más difícil mantener sus rendimientos. Pero ya no sólo hablamos de producciones.
Es cierto que cuando hablamos del impacto del cambio climático en la agricultura, solemos pensar en esas cosechas más escasas, pero los expertos también recuerdan que no sólo está en juego la cantidad, sino también el cómo se produce, es decir, la calidad. Por tanto, nos veremos obligados a cambiar nuestro modelo de producción.
Los expertos creen que algunas zonas que hoy son óptimas para determinados cultivos podrían dejar de serlo en el futuro y al mismo tiempo otras áreas podrían ganar protagonismo o incluso otros nuevos cultivos podrían llegar a nuestra región. Es lo mismo que ocurre con el aguacate. Lo veíamos episodios atrás aquí en este espacio en «Eco-despierta», un cultivo tropical que se está expandiendo ya por muchas zonas del Mediterráneo y que hace unos años pues era impensable.
Por tanto, nos hacemos aquí la pregunta, ¿se está moviendo nuestro mapa agrícola? ¿Podríamos dejar de producir algún día el vino o el aceite que tanto nos caracteriza? Bueno, pues para resolver algunas de estas dudas, hoy hablamos con un experto en la materia. Vamos a dar la bienvenida a Abelardo García, es ingeniero agrario en la Universidad de Extremadura y también es miembro del grupo de investigación CAFEX (Investigación en Climatología Agroforestal). Lo saludamos. Muy buenos días, Abelardo. Gracias por atendernos esta mañana y sacar un ratito para nosotros.

Abelardo García (AG):
Encantado de estar aquí. Buenos días.
PR:
Abelardo, hablábamos que muchas veces pensamos en el cambio climático y cómo afecta al cultivo y pensamos en la cantidad, pero ¿esto podría afectar también a la calidad de productos tan emblemáticos en nuestra región como el vino o el aceite?
AG:
Pues sin duda, Ana. Bueno, has hecho una introducción estupenda. Casi que nada, me has quitado ya mucho trabajo. Pero es evidente. En el caso del vino, los amantes del vino lo saben muy bien. El clima es uno de los factores que más condicionan la expresión de la calidad de las variedades. Hasta el punto que una misma variedad en un mismo sitio produce caldos diferentes un año u otro y va a depender sobre todo de las condiciones climáticas en las que se haya se haya desarrollado la cosecha.
Y en el caso del aceite es menos obvio, la gente no lo sabe tanto, pero pasa un poco lo mismo. Se ha visto claramente en muchos estudios que los olivos que crecen en ambientes más cálidos modifican su composición, sobre todo en polifenoles, que son unos compuestos que le dan capacidad antioxidante al al aceite, y también varía su composición de ácidos grasos.
Disminuye mucho el ácido oleico y aumenta otros ácidos grasos componentes del aceite, como puede ser el linoleico y el palmítico, que son menos estables a la oxidación. En general, nos van a traer consecuencias negativas tanto para tanto para la vid como para el olivo, pero evidentemente que sí va a variar la calidad. Tenemos que aplicar medidas paliativas para que esto no sea un efecto muy grave.
PR:
Abelardo, aquí somos mucho de vid. ¿Por qué el viñedo es uno de los cultivos más sensibles a esos cambios de temperatura? No sé si ya se están notando las consecuencias en un adelanto, por ejemplo, de la vendimia o incluso en el grado de alcohol de nuestro vino.
AG:
Sí. Bueno, antes de de contestarte directamente, un matiz. Realmente la vid y el olivo son dos cultivos muy resistentes a un aumento de temperaturas. O sea, lo que es el cultivo, es muy resistente. Yo no creo que tenga peligro el cultivo. Lo que sí es muy sensible es el efecto sobre la calidad, lo que hablábamos antes, de las altas temperaturas sobre la calidad de las producciones.
En el caso del olivo ya lo he dicho antes, en el caso del viñedo, unos pocos grados de diferencia durante la maduración puede cambiar claramente la composición de la uva. ¿Qué va a hacer? Va a acumular más azúcar, va a perder acidez, va a cambiar su su perfil aromático y polifenólico. Volvemos otra vez a los polifenoles.
Son sustancias que le dan estructura al vino, que pierde capacidad de envejecimiento, puede llegar a perder color. El aumento de temperaturas, que es cosa evidente y sobre todo en estos en estos días, va a hacer que la calidad de las producciones agrícolas del viñedo y del olivo sean sean peores. La madurez tanto de la uva como de la aceituna debe ser lenta.
No debe ser rápida. Y con estas temperaturas tan altas, lo que estamos viendo es que la madurez es muy rápida, entonces pierde muchas propiedades. Estamos viendo ya consecuencias, como muy bien decías, la vendimia se está adelantando en muchas zonas entre una y tres semanas, con graduaciones alcohólicas mucho más elevadas de lo que es habitual. Pérdida de acidez y por lo tanto una pérdida muy, muy clara de calidad.
El sector también tengo que decir que lo sabe y que se está intentando adaptar con diferentes técnicas agronómicas y con cambio de variedades.
PR:
Lo acabamos de conocer, Abelardo. Lo ha confirmado esta misma mañana la Agencia Estatal de Meteorología. Hemos vivido el segundo junio más cálido de toda la historia. No solo estamos viendo también una clara tendencia a esas temperaturas más elevadas, también a las sequías y esa aridez del suelo. ¿Esto cómo podría afectar también en una región como Castilla la Mancha?

AG:
Bueno, la aridez es un concepto muy interesante desde el punto de vista agronómico porque a la vez integra tanto la temperatura como la precipitación. Y entonces nos permite analizar más de forma más integral cuál va a ser el efecto del calentamiento global sobre los cultivos. Las consecuencias pueden ser muy graves, sobre todo para los cultivos de secano, que no pueden defenderse con aumentos de riego.
Nosotros en un artículo que publicamos en 2019 analizamos toda la península Ibérica, incluida Castilla la Mancha, y vimos que prácticamente todas las provincias, excepto Ciudad Real, tenían un incremento, o sea, ya había una tendencia a un incremento de la aridez en esta zona. Sobre todo por el incremento de la temperatura, no tanto de las precipitaciones, que no está tan claro, pero la temperatura es indudable que está aumentando.
Entonces, la consecuencia más clara va a ser una peor y una menor producción, sobre todo, repito, en producciones de secano y, como hemos estado viendo hace un momento, una peor calidad de las cosechas. Hay otra derivada que también has introducido tú antes, es un mayor consumo de agua por parte de los cultivos. O sea, el aumento de las temperaturas va a hacer que los cultivos disparen más su consumo de agua. Por tanto, habrá que tener una infraestructura muy bien preparada y sobre todo saber calcular, ajustar las necesidades de agua de los cultivos.
PR:
Y Abelardo, por último, un breve titular teniendo en cuenta todas estas tendencias, ¿cómo podría ser Castilla la Mancha en unos 20-30 años? ¿Será muy diferente?
AG:
Bueno, no lo sé, Ana. No tengo una bolita mágica, pero yo creo que la agricultura va a seguir estando. Tenemos que adaptarnos, sabemos qué hay que hacer, hay que adaptar, hay que ir a ciclos más cortos, hay que cambiar las variedades, hay que cambiar las técnicas de cultivo. Estoy seguro que la agricultura va a sobrevivir. Nos hemos adaptado a cambios más bruscos a lo largo de la evolución, ¿no?
Pero va a ser una agricultura súper tecnificada, yo creo que más concentrada en las zonas con agua y habrá que cambiar, pues, técnicas agronómicas, fechas de siembra, variedades, ciclos de cultivo, pero vamos, estoy convencido que los servicios de investigación de Castilla la Mancha están trabajando en eso duramente y lo lograremos, seguro, si el cambio climático no se acelera más de lo que estamos viendo, seguro que nos podremos adaptar.
PR:
Pues Abelardo, muchísimas gracias por despejarnos dudas acerca de este tema. Gracias por dedicarnos un ratito esta mañana.
AG:
Encantado, cuando queráis.
PR:
Gracias.