20260328. El uso agrícola de los drones dispara el número de licencias para operadores.
Fuente: https://www.hoy.es/extremadura/uso-agricola-drones-dispara-numero-licencias-20260328205329-nt.html
J. López-Lago. 28 de marzo 2026.
Hay ya más de 4.000 operadores, el doble que hace tres años, y la herramienta ya se contempla en planes formativos

Foto a vista de dron durante una clase práctica en la Escuela de Ingenierías Agrarias de la UEx. HOY
Los drones se ocupan cada vez de más tareas y en Extremadura ya son más de 4.000 las personas autorizadas para manejarlos, una cifra que crece cada día y que en solo tres años se ha duplicado. En las crónicas bélicas de Oriente Medio estas aeronaves no tripuladas son protagonistas a diario, pero también se han visto esta semana llevando comida a personas aisladas tras la borrasca de Canarias. En España se hicieron el año pasado los primeros transportes entre dos hospitales y un año antes se autorizó el primer vuelo en enjambre de hasta mil drones, hitos que revelan que la normativa se va flexibilizando. El campo también está aprovechando esta herramienta en Extremadura. De hecho, el uso de drones ya se empieza a contemplar en muchos programas formativos relacionados con la agricultura.
En la Escuela de Ingenierías Agrarias de la Universidad de Extremadura, por ejemplo, empezaron a estudiar sus posibilidades hace dos años y, de cara al próximo curso, ya piensan dedicar por primera vez una asignatura solo a drones. «Los temarios se van adaptando a las nuevas tecnologías y ya toca aumentar horas con los drones», señala su director, Rodrigo Pinzón, que usó uno por última vez esta semana para detectar una fuga de agua en el sistema de riego de su olivar.
El contexto actual es que, ya sea porque la burocracia es menor, por la variedad de operaciones que permite o por otros factores, en España la cifra de operadores de drones se ha incrementado un 26 por ciento en el último año, superando las 150.000 personas registradas para manejarlos. En Extremadura la subida es incluso más acusada, disparándose en un 30 por ciento en el último año, de los 3.223 operadores registrados de 2024 a los 4.203 del año pasado, según los últimos datos de la Agencia de Seguridad Aérea (Aesa), dependiente del Ministerio de Transportes. Esta estadística oficial confirma esa curva ascendente, ya que en 2022 eran 1.807 los operadores en Extremadura y en 2023 la cifra subió a 2.434. Solo en tres años la cifra de personas aptas para manejar drones se ha multiplicado por dos en la región.
Extremadura y drones puede ser una combinación muy eficiente teniendo en cuenta el carácter disperso y rural del territorio. Y aunque su uso recreativo es muy común, con equipos de menos de 250 gramos –por lo que los trámites que requieren son mínimos–, otros drones más sofisticados son empleados cada vez por más gente del campo, confirman desde la Asociación de Profesionales de Drones de Extremadura (Prodonex), desaparecida hace dos meses. Según explica su expresidente, Nacho Cano, una de las razones es que cada vez más gente los vuela por libre. «Estaba extendiéndose la costumbre –dice– de que tras pedir presupuestos a empresas especializadas una respuesta común era comprarse su dron».
Esto puede explicar el auge de las cifras anteriores, pero también la comisión de ilegalidades, como la detectada este mes en Don Benito, advierte Cano. Allí el pasado 18 de marzo la Guardia Civil sancionó a una persona cuyo dron sobrevolaba la zona restringida del helipuerto del Hospital de Don Benito-Villanueva y además, carecía de autorización preceptiva de vuelo de esta clase de aeronaves no tripuladas para tratar cultivos.
Cano también es gerente de la empresa Skydronex y lo que ha observado en los últimos años es que «respecto a la agricultura (los drones) están teniendo mucho impacto, es una herramienta muy útil para una gran cantidad de tareas. Por ponerte un ejemplo práctico, hace unos años en una empresa dedicada a la agricultura pasamos de un modelo tradicional basado en cabeza, intuición, papel y lápiz a un modelo totalmente digitalizado en el que se combinan vuelos con drones para detectar posibles problemas en el cultivo, información que se procesa con cámaras multiespectrales, se traslada a tractores y ellos mismos aplican los productos ahorrando costes», explica.
Otro campo que se ha abierto, aunque para ello los permisos son más exigentes, es la aplicación de productos fitosanitarios. «Las fumigaciones, que antes suponían un riesgo muy alto al tener que volar con avionetas a muy baja altura, ahora se pueden hacer con un drones», ilustra Nacho Cano.
Según puso de manifiesto a finales de enero en Don Benito en el marco de Agroexpo, punto de referencia en innovación y digitalización aplicada al sector agroganadero, los drones en el campo ya no son el futuro sino el presente. Por ello los centros que imparten formación relacionada con el campo ya incluyen los drones en su oferta.
«A los alumnos les interesa»
Rodrigo Pinzón es director de la Escuela de Ingenierías Agrarias de la Universidad de Extremadura (UEx). Tienen unos 600 alumnos y muchos hablan ya del dron como una herramienta más similar a una azada o un tractor.

Levantamiento topográfico realizado a través de un dron. HOY
«Se incide en el uso del dron en clase de Maquinaria Agrícola y Fundamentos de Ingeniería Rural desde hace un par de años. También hay un Máster donde se organiza una práctica y una empresa viene con drones y explica sus aplicaciones agrícolas (…) estamos ya trabajando en un proyecto para abordar su uso durante más horas de clase en segundo curso de varios nuestros Grados», explica el director de EIA, Rodrigo Pinzón, que habla de cómo marcas chinas fabrican desde hace poco modelos específicos, como el DJI Agras con depósitos de 40, 70 y 100 litros para aplicar abonos o semillas.
«A los alumnos además les interesa mucho, les saca de la rutina y hace poco hemos comentado cómo tras los trenes de borrascas con dos meses sin poder entrar en el campo, el dron podía hacer una evaluación de daños o tratamientos plaguicidas donde los tractores no podían entrar por el barro», apunta Pinzón.
Pero no hay que esperar a la etapa universitaria para asomarse a las posibilidades de los drones. Ya hay un Centro de Formación del Medio Rural (CFMR), como el de Don Benito, que facilita formación de estas aeronaves no tripuladas, si bien el paso por estas aulas no basta para ejercer legalmente esta actividad, ya que se requieren además otras acreditaciones, licencias y autorizaciones específicas previstas en una normativa que cada año se adapta a las nuevas posibilidades.
En el CFMR de Don Benito se han celebrado ya dos ediciones del curso de Piloto Aplicador de Drones para Uso Agrícola (90 horas), en 2023 y en 2025. El primero contó con 19 participantes, (5 mujeres), el segundo con 16 (2). «Resulta significativo el perfil del alumnado, un grupo plural con ingenieros agrónomos, agricultores y profesionales del mundo empresarial. Esa diversidad refleja hasta qué punto el uso de drones en agricultura ya no interesa al ámbito estrictamente técnico, sino que forma parte de una transformación más amplia», explica Julia Bonilla, directora del CFMR de Don Benito, uno de los cuatro que hay en la región dependientes de la Consejería de Agricultura.
Normativas varias y específicas
Como se ha indicado, Extremadura tenía a finales de 2025 4.203 operadores registrados, y España 150.332, según la Agencia de Seguridad Aérea (Aesa). Cinco años antes, en 2020, la cifra nacional era solo de 5.975, lo que da a entender una explosión en el uso de esta herramienta. A día de hoy las comunidades con mayor número de operadores registrados son Andalucía (26.111), Madrid (25.067) y Cataluña (18.658). Extremadura, con 4.203, supera a Murcia, Baleares, Asturias, Cantabria, Navarra y La Rioja en número de operadores.
La regulación en este campo es incesante y siguen produciéndose avances normativos, así como pruebas piloto para aprovechar estas aeronaves no tripuladas, «consiguiendo normas claras y espacios seguros», subrayan desde Aesa, que destaca que en 2025 se han hecho pruebas de transporte de material sanitario entre hospitales madrileños dentro de entornos controlados; o más de 250 autorizaciones vigentes para operaciones fitosanitarias destinadas a combatir plagas, enfermedades y malezas en cultivos.
En esta última posibilidad es donde la Extremadura agrícola da pasos. «El avance de los drones en el ámbito agrario ha abierto nuevas posibilidades para la aplicación de tratamientos fitosanitarios, la agricultura de precisión y la intervención en zonas de difícil acceso. Pero su utilización no puede entenderse solo como una cuestión tecnológica: exige formación específica, conocimiento técnico y un estricto cumplimiento de la normativa», insiste Bonilla, directora del Centro de Formación del Medio Rural de Don Benito.
En la normativa de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA)xisten referencias específicas sobre el uso de drones con fines agrícolas, especialmente para la aplicación de productos fitosanitarios.
Para volar un dron debes tener un mínimo de formación acreditable en función de la categoría operacional. La formación y examen de conocimientos para poder operar un dron en categoría abierta, subcategorías A1 y A3, es accesible a través de la web de AESA. Es telemática y gratuita, y tras la superación del examen ‘on line’ esta agencia pública expide un certificado.
Luego el vuelo de drones está sujeto a reglas generales de operación condicionadas, entre otros, por el peso del dron, la presencia de otras personas y la cercanía a edificios. Además de las reglas generales de operación de drones, existen limitaciones al vuelo de drones en ciertos lugares motivadas por diferentes razones, como cercanía de aeródromos, zonas militares, protección de infraestructuras críticas, protección medioambiental, etcétera.
En Extremadura, al haber amplias zonas de cultivo fuera de entornos urbanos, este uso es sencillo y solo requiere la formación básica de piloto (A1/A3), según el manual explicativo de la Aesa.